Una vez que la familia ha recibido el diagnóstico de autismo es inevitable que se pregunte qué hacer. Qué necesita su hijo. Qué les espera a los padres. Si están preparados para lo que viene.
En su guía Es autista, ¿y ahora qué? (Ediciones Destino, 2024), el psicólogo en neurodesarrollo Daniel Millán ofrece una explicación al alcance de todos de qué es el autismo, cómo se hace el diagnóstico y lo que viene después, la comprensión de cómo se comunica y percibe el mundo la persona autista, qué tienen para ofrecerle los profesionales, qué recursos tomar y qué creencias descartar.
Entre las últimas salta la palabra epidemia, algo que en cierto modo se asocia a un aparente aumento en la población autista. Pero este planteamiento pasa por alto que lo que ha sucedido es una mejora en los mecanismos de detección, nos dice Millán, quien visitó Ecuador con motivo de la Feria Internacional del Libro de Quito.
PUBLICIDAD
https://www.instagram.com/p/DKk4IVVxVFX/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=728&rd=https%3A%2F%2Fwww.eluniverso.com&rp=%2Flarevista%2Forientacion%2Fel-autismo-hoy-ni-enfermedad-ni-superpoder-dice-el-psicologo-y-autor-daniel-millan-nota%2F#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A10354%7D
Ahora el autismo se detecta antes, y esto va acorde con los estudios longitudinales y diagnósticos en personas adultas: muchos no fueron atendidos a tiempo.
Usar la palabra epidemia es inapropiado, porque sugiere la idea de contagio o infección. “Se basa en el desconocimiento total y absoluto de la condición autista; lo que sabemos es que ahora hay mejores herramientas y mejores profesionales, y eso hace que la detección sea mucho mejor, por eso ha aumentado el índice de prevalencia, y seguirá aumentando a medida que pasen los años. Lo que tenemos es un problema de interpretación de los datos y de vocabulario”.
¿Qué otras creencias erróneas están todavía circulando acerca del autismo? Hay bulos antiguos que, una vez sueltos, siguen circulando como si fueran verdaderos, porque revertir un rumor del todo es imposible. “Uno es que las vacunas causan autismo, no tiene ningún tipo de evidencia científica, simplemente hubo una correlación en un momento dado de la aplicación de la vacuna triple vírica con la aparición de la sintomatología autista y se pensó que esa correlación indicaba causalidad, cuando muchas personas en el espectro que no se habían vacunado seguían siendo autistas”.
